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UN CENTENARIO DE HISTORIAS

Por Silvia Cruz

La Universidad Autónoma de San Luis Potosí llega a su primer siglo por decreto, aunque no sea necesariamente su antigüedad.

Mi Alma mater significa muchas cosas en mi vida, la primera de ellas, y no por eso menos sorprendente: cómo los hijos de un sencillo ferrocarrilero llegaron a la máxima casa de estudios como alumnos, y uno de ellos dedico toda su vida a la docencia.

Gracias a ese hombre honrado y trabajador (mi abuelo materno) los hijos de sus hijos somos todos universitarios, y en la mayoría de los casos, nuestros hijos siguieron esa senda. Así casi en cada facultad, hubo un Montalvo tanto en Ciencias Químicas, como en Derecho, en Medicina, en Ingeniería, en Arquitectura, en Agronomía, en Economía, en Enfermería ¡y hasta en biblioteconomía!

La UASLP en el caso particular de mi casa, fue sostén y sustento, fue el descubrimiento de los viajes, gracias al salario de mi Madre y de los malabares que hacía con sus prestacionespara enseñar el mundo a sus cuatro vástagos, inquietos y curiosos de por sí…

Con la música que ahora les ha dado por llamar agropecuaria, fueron mis pininos en bailes y pachangas  gracias a mi hermana Irma Cecilia; así como la buena música, los tintos y el ajedrez en las largas tertulias con los estudiantes de física que apreciaban a mi Mamá…

La UASLP también fue nuestra primera ventana y acercamiento al arte y la cultura, gracias a su gratuidad pudimos estar en talleres, y conocer de primera mano artistas plásticos, artistas escénicos, escritores, y amantes del arte en general, y disfrutar de una ajetreada vida que junto con la Alianza Francesa era la oferta cultural que dominaba…

La UASLP nos acercó a la lectura, a la apasionante historia de nuestro terruño en sus bibliotecas, nos hizo críticos y nos permitió acaloradas discusiones sobre la vida y sus aconteceres, las más de las veces nos permitió incluso rectificar en tercas posiciones, y reconocer yerros y errores, aquí he conocido a la mayoría de mis entrañables amigos, y a personas que han marcado mi vida.

A la Universidad Autónoma de San Luis Potosí le debo muchos de los mejores momentos de mi vida, Mi Madre tomando su protesta después de su examen de titulación como Abogada, mi hermana llevándome a Agronomía en esas frías mañanas de Enrique Estrada a darle de comer a las vacas y ver los potrillos, los becerros y el olor a campo que siempre me ha gustado. Los viajes con el grupo de danza con los que me apasiono siempre la carretera quizá por eso mi ciclo laboral fue siempre devorar kilómetros y kilómetros.

Las risas imparables en los corredores de mi escuela, el edificio más hermoso del centro histórico ahora convertido en centro cultural en Madero y Aldama, la emoción hasta las lágrimas de la entrega de cartas de mis cuatro sobrinos, hijos de mis hermanos (si yo también tengo mi foto con los cuatro pedazos de mi corazón en el águila universitaria).

La cuestión política nadie lo puede negar siempre movió y sigue moviendo muchos de los hilos e intereses de la Máxima Casa de estudios potosina, por lo que nadie puede decir que sea apolitica, en ella desde siempre se han fosilizado personajes que llevan y acarrean agua para el molino que el mejor postor pague…para decirlo claro la UASLP ha sido tricolor, azul, amarilla y naranja… verde que te quiero verde será algún día?