Tienen los comerciantes del centro histórico un doble reto ante la pandemia del Covid 19, ahora que inicien a partir de este lunes 25 de enero nuevas restricciones en horarios y servicios.
El primero será siempre la desigual competencia que les implica el comercio informal, que día a día se va diseminando como la humedad, lento pero inexorable por plazas, y calles que tradicionalmente se han dedicado a diversos giros únicos como zapaterías, ropa, ferreterías, tiendas de regalos, abarrotes entre otros giros.
Según la última numeralia del INEGI en el centro histórico de San Luis Potosí, hay 2,500 unidades económicas que generan 18 mil empleos directos, y hasta este diciembre del fatídico 2020, de ellas se habían perdido 200 negocios por diversas causas todas relacionadas con la pandemia.
Además de los mercados municipales que tienen sus propios dirigentes hay dos asociaciones reconocidas de comerciantes del centro histórico, la más antigua fundada en 1992, Nuestro Centro que hoy preside Amparo Rosillo Izquierdo, propietaria de uno de los negocios más antiguos del centro histórico, la Librería Española.
En este nuevo escenario, con un ayuntamiento capitalino que tiene trabajando cuadrillas para resanar, pintar y rehabilitar fachadas, el embellecimiento de plazas que incluye la calzada de Guadalupe, por la Dirección de Parques y jardines, Imagen urbana que restaura monumentos históricos, los comerciantes del centro histórico tienen ante sí un reto y una oportunidad de cambiar paradigmas.
En su defensa debemos decir que el comercio establecido se sumó de inmediato a las medidas sanitarias establecidas como el uso de cubrebocas, la aplicación del gel antibacterial y en muchos de ellos la toma de temperatura corporal, la restricción de número de personas, el uso de los respectivos tapetes sanitizantes a la entrada de los locales.
Sin embargo, por años la queja de la ciudadanía es el horario de apertura de los negocios del centro histórico, en donde ponen como referencia otras ciudades y sus centros en donde el comercio abre sus puertas a muy temprana hora, y pocos cierran en domingo.
Esto ha permitido que la competencia directa que les causan las plazas comerciales y los supermercados aprovechen esta debilidad para atraer clientela desde las primeras horas del día, los 7 días de la semana.
Es tiempo de dar un giro drástico a la dinámica del centro histórico asumiendo el crecimiento sostenido que ha tenido el tema turístico por un lado que demanda mejores servicios, horarios, y giros como la gastronomía local totalmente ausente, ampliación de horarios en lugares de interés como museos y la vasta herencia patrimonial civil y religiosa con la que contamos.
Y, por otro lado, asumir el crecimiento poblacional, que ha traído el desarrollo en las diversas zonas industriales y el clúster automotriz con mano de obra llegados de otros estados e incluso países que tienen otras necesidades, y a las cuales el comercio establecido debe responder con empatía.
En fin, el asunto es asumir que el San Luis que conocimos muchos de nosotros ya no volverá, y que los cambios son necesarios, pues nada es estático.
De las responsabilidades de la Unidad de Gestión del Centro Histórico del ayuntamiento capitalino y sus propios retos en cuanto al comercio formal e informal hablaremos en otra entrega.










