Inicio De Casa «De los tacos potosinos y mis descubrimientos en la cantera»

«De los tacos potosinos y mis descubrimientos en la cantera»

Cuando veníamos a San Luis viajábamos en tren y mi papá, siempre mitotero, en cuanto llegábamos nos invitaba unos tacos rojos, de los que vendían en el actual Eje Vial esquina con Manuel José Othón, allí, afuerita del Nuevo Mundo.

Estos tacos se fueron moviendo y un tiempo estuvieron a un costado de la puerta josefina, que es la entrada lateral del Carmen, quizá porque cuando uno come rico levanta la mirada.

La cosa es que así me enteré que la imagen que corona éste acceso es San José, patrono y protector de la familia, a quien por cierto se le reza para cuando necesita uno conseguir casa en renta, está cargando al Niño Jesús y no trae su cayado florecido de lirios.

Probablemente tenía teñida la parte del manto, una concha venera y sendos soles que adornan la hornacina, más abajo todo el contorno de la puerta está decorado con elementos florales, aquí la cantera rosa exhibe un amplio catálogo de tonos, pero lo que más me ha llamado la atención son los felinos que flanquean la base.

Dado que el jaguar representa, para las culturas precolombinas de Mesoamérica, el caos original, el punto donde se rompe el espacio-tiempo, el día y la noche, es el guardián del inframundo, el devorador de corazones y es el señor de las fiestas a quien se le baila para que la tierra produzca frutos y que toda la fachada principal está plagada de pequeñas esculturas que representan no nada más el trigo y las uvas, símbolos del cuerpo y la sangre de cristo, sino también chiles, guanábanas, aguacates, maíz, tallas que conforman un variado vergel el nombre de iglesia del Carmen es el justo y preciso ya que Carmen proviene de Monte Carmelo y este de “ Karmel” que significa “jardín” ¡qué cosas¡

Por: Irma Cecilia Cruz Montalvo