POR: JOCE BENITEZ
Si no piensas salir durante estas vacaciones, puedes aprovechar para visitar y admirar los diversos altares de Dolores, los cuales buscan preservar y difundir las tradiciones de Semana Santa.
Estos son una tradición que llegó a México en el siglo XVI con la llegada de los primeros evangelizadores durante la Conquista, y refleja la armonía que se produjo entre la religión católica y la cultura prehispánica.
La tradición consistía en poner un altar a la virgen de Dolores, iniciaba un viernes anterior al viernes Santo y se retiraba hasta el domingo de resurrección.
Actualmente esta tradición se vive con intensidad en la calle de Altamirano en el barrio de Santiago aunque en los municipios de la capital, se vive también intensamente
La costumbre consistía en que toda persona que pasaba al altar preguntaba -¿Ya lloró la virgen?- y en los días previos al viernes santo se responde –No- y se sigue su curso.
Pero al llegar el viernes santo todo transeúnte que pasaba al altar y preguntaba ¿Ya lloró la virgen? Se le respondía: Si ya ha llorado la virgen- y acto seguido los dueños del altar, obsequiaban a un vaso con agua de sabor. Esto debido a que la virgen lloró a causa que fue el día en que murió su hijo.
Las aguas de sabor son tres:
Limón, que simboliza la castidad del señor José,
Horchata que simboliza la pureza de la virgen María
Jamaica que simboliza la sangre del Jesucristo cuando sufrió su pasión en sacrificio de toda la humanidad.
Hoy en día se ha perdido la tradición y las aguas frescas se reparten desde hoy, aunque ya te hemos enterado de su origen y forma de celebrar en la antigüedad.
Mitiga tu sed con estas bebidas y de paso visita los altares de Dolores que son diseñados por artistas destacados, conoce más sobre cultura y las tradiciones de nuestro país.











