Las plaquitas de mosaico que hay en algunas esquinas del centro con los nombres de antes me invitan a indagar, por ejemplo, una que dice calle de la Moneda, en la siguiente cuadra cambia a calle del Obispado y la calle que pasa en diagonal de un lado se llama de los Tumultos, del otro de la Magdalena y más abajo del Apartado, en la que sigue estaba la calle del Ensaye.



Buscando, leyendo y preguntando supe que la calle de la Moneda llevó ese nombre debido a que en 1827 se abrió una casa para acuñar moneda y que fue cerrada a finales del siglo XIX. Para ingresar a la ceca había un pórtico, con su respectiva arcada, misma que fue trasladada al camposanto del Saucito en 1905.
En el predio se construyó entonces el palacio monumental, iniciando la obra en 1903, éste edificio coronado con un águila bicéfala es histórico porque en la gira de Madero para promover la no reelección, al pasar por San Luis, arengó a la multitud desde el vagón del tren en que viajaba, ¡pues ándale! qué al llegar a Monterrey lo detienen y lo envían preso a San Luis, la fianza fue cubierta por sus simpatizantes y el señor Madero pasó a ocupar uno de los departamentos en la calle de los Tumultos, actual Madero. Por cierto, los Tumultos no tienen nada que ver con la revuelta de 1910, pero eso es otro cuento.
Contra esquina está el actual Centro Cultural de la Universidad, a partir de 1854 fue sede del obispado y seminario, por ello hay una cruz de Caravaca, de Lorena o Pontificia, un escudo de obispo y una Purísima esculpida en piedra.


Sobre la puerta hay una cartela de piedra en la que se lee, entre otras cosas, 1764 que es la fecha de construcción, Felipe Cleere que es el tesorero o contador del rey, pues originalmente allí se llevaba el oro y la plata que pagaban los mineros a la corona española y por ello el edificio es la Caja Real, o sea la alcancía del rey, por cierto, es la octava caja de la Nueva España y la segunda construcción con la esquina «chata» y la calle, como no, tenía el nombre de calle del Apartado porque allí se apartaban los metales, en la siguiente esquina, o sea Díaz de León, la calle del Ensaye porque allí se hacían las pruebas de calidad de los metales y de la Magdalena porque caminando al poniente había un pozo que así se llamaba. El contador arquitecto también intervino en las nuevas casas reales la alhóndiga, el Santuario y en el friso de la capilla de Nuestra Señora de los Dolores en la casa de Recogidas.


P.d. A petición de uno de mis hermanos y con motivo del octogésimo aniversario del cine-teatro Alameda contaré que mis tíos, Sergio y María Elena, que entonces eran novios, me invitaron al cine y no disfruté en tiempo y forma la película de «Peter Pan» por estar tratando de ver si las «casitas» del cine Alameda estaban ocupadas, porque había luz en las ventanas. La tarde había sido cálida lo que me llevó a pensar que quizá si estábamos a cielo abierto pero no me animé a preguntar si las estrellas eran reales o pintadas en el techo…lástima que no de esto, no tengo fotos…













