Por: Silvia Cruz
San Luis Potosí, S.L.P; Me desperté con esa sensación de aporrear las teclas de mi computadora de casa para platicar de las novedades de la tarde anterior en esos domingos de cantina que pasan amenos y apacibles en La Consentida, esa cantina que trata de hacerse un nombre y un espacio en el centro histórico y que es tan joven (3 años apenas) en el corredor tan emblemático de la calle de Morelos.
Nació rodeada de puro icono cantineril de antaño: El banco Bar, El Conde, El Raul´s, El Guadalajara, El Ezgodí, entre muchos otros nombres que tratan de sobrevivir en un centro histórico que poco a poco se aburre de luz en la tarde como el pavorreal aquel de Agustín Lara en su canción “hastío” …
Como les dije amanecí tatareando una canción de “Canto Sangurima” aquella memorable puesta en escena de Jesús Coronado, con música original de Fernando Carrillo basada en la novela de José de la Cuadra, “los sangurimas” y que básicamente cuenta la historia de un cacique estilo Pedro Páramo con toda su crudeza y rosario de abusos, y al mismo tiempo un árbol añoso de fuertes ramas que era el pilar del pueblo.
Toda esta perorata viene a colación, porque mis parroquianos de domingo me pidieron una canción de Pablo Milanés que se llama “cuanto gané, cuanto perdí” que en una de sus estrofas dice…” Dónde estarán los amigos de ayer
La novia fiel que siempre dije amar
Dónde andarán mi casa y su lugar
Mi carro de jugar, mi calle de correr
Dónde andarán la prima que me amó
El rincón que escondió, mis secretos de ayer …
Para recordar que precisamente con esta canción inicio el pasado viernes Jorge Parga, un concierto en apoyo a Antonio Orta, un actor y cantante muy apreciado en la comunidad cultural junto con su esposa Irma, también actriz, que pasan por una situación desafortunada de salud.
La noche del “Caballo de cartón” otro de los rincones secretos de nuestro centro histórico donde se toca buena trova, bolero y son ubicado en la calzada de Guadalupe (o avenida Juárez para que nadie se sienta excluido) es propiedad de Julio Parga otro integrante de la famosa dinastía de músicos y cantantes, quien generoso presto el espacio para el suceso de la tremenda descarga musical, donde se armó la gozadera…
La tarde de domingo se fue desgranando en recuerdos de los que ya no están, al explicarnos Jorge Parga, con las manos aun destrozadas de tocar con frenesí el tres cubano, que eligió empezar el concierto con la canción de Milanés porque desde que inicio la pandemia, muchos buenos amigos no sobrevivieron y era una forma de recordarlos y homenajearlos.
Que la comunidad cultural se había desdibujado, pero que cada quien desde su trinchera hacia lo propio y como la emoción les gano varias veces a los músicos pues tenían exactamente tres años de no tocar juntos; me conmovió la solidaridad y gesto generoso de compañeros en auxilio de otro compañero, esa parte de la población siempre tan olvidada de las instituciones no solo culturales sino de seguridad social tan menospreciados y abaratados en su quehacer porque siempre podremos gastar en otras cosas suntuarias pero al arte y la cultura siempre le regateamos.
Por cierto esa resiliencia durante la pandemia es digna de mencionar, pues no recuerdo generosidad mayor que la de la idea de Lorena Moran Arellano quien desde el teatro de la Paz, lanzó una iniciativa para tener espectáculos escénicos virtuales, literalmente cada fin de semana mientras duro el confinamiento, y que sumaron más de un centenar.
Harta de no ser productiva, no se quedo pasmada y así desde pequeños espacios íntimos de casas, estudios, con dispositivos móviles y una estrategia de promoción previa se llego a tener más de veinte mil seguidores en vivo, semana a semana, aunque hubo presentaciones que batieron récord de escuchas como el caso del trio “Santuario Huasteco” que logró 45 mil reproducciones o el concierto del flautista Horacio Franco con 43 mil vistas, demostrando que un buen uso de las redes sociales si es posible.
Así mero fue lo que pasó con nuestro amigo Jorge Parga y su noche de trova, bolero y son, al llamado acudió mucha gente y otros más compraron boletos por el mero gusto de apoyar, por lo pronto ya le estamos buscando fecha para repetir el concierto desde la Consentida y le pediré a mi querida Lore su consejo para trasmitir en vivo al mundo este gesto de hermanos entre artistas, ahí espero ver a mi estimado Toño Orta en primera fila, con su hablar suave, su sombrero panameño y su bastón.











