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Emotivo cierre del Festival de Danza Lila López

Apoteósico por decir lo menos fue el final de la 42 edición del Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López con la presentación estelar de la Compañía Nacional de Danza que dirige Elisa Carrillo, sí en efecto la mismísima prima ballerina de la Staatsballet de Berlín, que se da tiempo para manejar una fundación que impulsa jóvenes valores de la danza en nuestro país creando foros y espacios de carácter internacional como el Festival Danzatlán en curso en este momento en CDMX Y Toluca y dirigir también a la agrupación del INBAL.

 

Y es que el público entregado que colmó el Coloso de Villerías hasta gayola aplaudió a rabiar, seducido por una de las mejores presentaciones que dio este festival, del que lo menos que podemos decir, está de vuelta.

No es para menos la emoción de un Festival que tiene carta de identidad sin cortapisas, con todo y lo difícil que somos los potosinos, según dicen.

La alegría de ver las inmensas filas para entrar a las funciones, la gente feliz de volver a ver en los escenarios lo mejor de la danza contemporánea en un encuentro de verano que siempre ha guardado un idilio con el publico local y se ha vuelto tan nuestro como el Festival de Música Antigua y Barroca.

Varios elementos se conjugaron para tener una programación redonda, de calidad y muy acertada, una inteligente dirección en manos de Lorena Azcona; el trabajo tras bambalinas de los hijos de la maestra Lila que se notó capitalizaron el cariño y el reconocimiento de años de tantos personajes que fueron en su momento impulsados por la eterna Lila, y que ahora están en la oportunidad de regresar en reciprocidad apoyos y ese arte a las duelas de cada teatro que en su momento les prodigo abrigo y reconocimiento del público potosino.

Un público que debería llevarse el premio por llenar espacios, foros, y teatros cada día, quizá un poco abrumados por el reciente encierro, pero dispuestos a vivir, participar, sentir y disfrutar del hecho escénico.

Fue refrescante revivir premios tan importantes como los unipersonales, o el concurso de fotografía Walter Reuter tan alicaídos en sustancia en últimos años.

De las memorables presentaciones podemos destacar el trabajo de Julia Barrios de la Mora en el teatro Raúl Gamboa con su pieza OPEN-CLOSE, creando una atmosfera donde la relación entre la luz, sonido, movimiento y objetos es un viaje dinámico donde la audiencia jugó un papel esencial, al convertirse en los técnicos de luz en un abrir y cerrar de ojos al conjuro de sólo la voz.

La dignísima presentación del Ballet Provincial del Instituto Potosino de Bellas Artes que dirige la entrañable amiga de la maestra Lila, Carmen Alvarado. Excelente la presentación del Centro de Producción de Danza Contemporánea que dirige Cecilia Lugo.

Los brasileños que la armaron en grande, El Giro 8 Dance Company con una puesta en escena que invita a liberar los sentidos, en una abierta rebeldía a la realidad de nuestro entorno, esa realidad cada vez más virtual, solitaria y ficticia.
Uno de los consentidos del público Barro Rojo, que vino a rendir un merecidísimo homenaje al maestro Arturo Garrido, desaparecido recientemente.

En fin, que después de dos años de ayuno, y parafraseando a Hemingway, “San Luis era una fiesta” en la XXLII Edición del Festival de Danza Contemporánea, que viva el público potosino y que viva por siempre Lila López.