Por: Silvia Cruz.
Me invitaron a la clausura del Festival Santa Cecilia de Armonio y Acordeón en Moctezuma, este encantador lugar del altiplano potosino que forma parte del corredor de pueblos mineros.

El cierre consto de un concierto con la Banda sinfónica comunitaria local, una cata maridaje de asados de boda y la presentación de un grupo versátil que amenizo el evento también local llamado Nikotina.

De entrada, debo decir que el evento estuvo tan bien organizado en sus detalles, que da tristeza que no halla tenido el merecido eco, por lo que espero que en siguientes ediciones tenga justa promoción porque de verdad lo merece.
En cuanto me entere pensé ¿pero que es un armonio?, y miren lo que son las cosas y los tesoros que tenemos y nadie ni en cuenta. Resulta que un armonio o harmonium es un instrumento musical de viento con teclado que existen desde el siglo XIX, algo así como medio pariente del acordeón, pues tienen el mismo principio.

En Moctezuma existen dos, uno en el templo de San Jerónimo y el otro en el templo de Santa Anita, bien a bien no se sabe como llegaron al pueblo, se piensa que las familias acomodadas por el auge de la minería lo mandaron importar de Europa, dado que son de origen francés, aunque su uso se extendió a Alemania, pero resulta que los dos armonios de Moctezuma, son británicos, y por más señas son de la misma casa que producía los de las casas reales inglesas, ahí nomás.
Pues bien, los armonios debido al tiempo y al nulo uso pues se fueron deteriorando, y el maestro que formó la Banda Sinfónica Comunitaria de Moctezuma, Mauricio Aranda Gómez, se dio a la tarea de promover el rescate y puesta en valor de los dos instrumentos, uno ya quedo, el del templo de Santa Anita, gracias a la población local y diversos patrocinadores, incluso ya se dio dentro del mismo festival en honor a Santa Cecilia, quien viniera a tocarlo.
Ahora están buscando lo mismo con el armonio del templo de San Jerónimo, entonces el origen de la genial idea de maridar concierto, gastronomía local con destilados de la región fue para seguir recaudando fondos.
Venir a un evento como estos y encontrar la justa armonía entre oído, olfato y paladar no es fácil, pero los cocineros tradicionales, una joya que por cierto debería de tener nombramiento de patrimonio cultural vivo, el mezcal de la región y esos vinos que se han venido haciendo famosos en calidad del valle de Arista como son los vinos Quintanilla, redondearon con la música de manera perfecta, un momento excepcional para atesorar para quienes tuvimos la fortuna de estar presentes.
Agradezco por la experiencia culinaria a José Oviedo, cocinero tradicional dueño del restaurante Las Cazuelas, quien nos sorprendió con un asado de boda, apegado a la usanza local de que deben ser los hombres quienes lo cocinen a la manera tradicional.

Raúl Martínez, heredero de la receta de tres generaciones, quien lo aprendió de su padre Don Elías Martínez a la edad de doce años, nos deleito con dos presentaciones de asado de boda con puerco y con borrego, una delicia.
Panchis, recocida cocinera tradicional que es famosa en Moctezuma, tiene un negocio de gorditas y comida en el mercado municipal, y es realmente una cocinera extraordinaria, quien guisa a partir de una intuición organoléptica y una memoria gastronómica heredada desde niña.
Lupina, una aguerrida defensora del patrimonio cultural gastronómico, reconocida por su sello inconfundible de cocinar con ingredientes locales y tradicionales, es famosa por su receta del caldo de rata, y en esta ocasión además de su receta del asado de boda, nos deleito con unas torrejas de polvo de víbora de cascabel.

Los vinos quintanilla no necesitan presentación, baste decir que son excepcionales, y lo mismo el mezcal de agave salmiana que en esta ocasión representó la marca San Vicente de Matehuala.

La bandita sinfónica comunitaria persiste gracias al incondicional y casi apostolado personal del maestro Mauricio Gómez Aranda, forma parte del Sistema estatal de bandas comunitaria potosinas que a su vez dependen del Sistema Nacional de Fomento Musical de la Secretaria de Cultura Federal, con el magro apoyo que todos conocemos, pero que lo suplen con entusiasmo alumnos ya en la tercera generación, padres de familia y habitantes de Moctezuma que creen que la música de verdad es una alternativa de formar mejores personas con visión comunitaria, vayan para todos ellos nuestro reconocimiento.











