San Luis Potosí, S.LP; Manejo de herbicidas, intercambio de material vegetativo vinícola, reducción de huellas de carbono, son unas de las 35 resoluciones adoptadas en el 43 Congreso Mundial de la Viña y el Vino que se llevó a cabo en Ensenada, Baja California.
Con la participación de 49 delegaciones se dio el marco para la asamblea general y sesión del Consejo Ejecutivo de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), un punto de encuentro en donde se resaltó el avance y crecimiento del sector vitivinícola mexicano, su potencial a futuro, así como la calidad de sus vinos para los mercados nacional e internacional.
Ahí se refrendó el compromiso del gobierno de México con el desarrollo de la viña y el vino, sus productores, la enología, la economía alrededor de esta actividad, el agroturismo, así como el consumo responsable.
El encuentro dedico su exposición al desarrollo especializado de temas de enología; economía y derecho, y seguridad y salud, con afluencia de dos mil 391 participantes registrados, de los cuales mil 241 fueron congresistas de diferentes países miembros de la OIV, así como expositores de los 15 estados productores de vino del país.
Entre manifestaciones culturales y del patrimonio intangible de la humanidad como la celebración del Día de Muertos y la gastronomía mexicana, visitas a campo como parte del agroturismo, se destacó que estas actividades permiten diversificar el ingreso de productores y empresarios del sector.
Asimismo, se lograron acuerdos científicos sobresalientes en este foro como la armonización de estándares, controles de calidad y regulaciones, además de apelar a un comercio abierto, sin obstáculos.
El congreso permitió llevar a cabo reuniones bilaterales con representantes de gobierno y especialistas de Nueva Zelanda y Australia en el manejo de ciencia e innovación, sustentabilidad y cambio climático, rubros que son fundamentales para lograr resiliencia del campo vitivinícola.
Toda una experiencia resultó el 43 Congreso Mundial de la Viña y el Vino creando un espacio propicio para la innovación, para fortalecer la cultura del consumo y, sobre todo, para renovar y nutrir nuestra pasión por la viña y el vino.











