Por: Silvia Cruz
Hoy me tocó visitar una cantina centenaria: el Bar Guadalajara, un imperdible del hermoso barrio de San Sebastián.
Situado en la calle de Morelos esquina con Casa Madrid, es atendido personalmente por su dueño desde hace poco más de 38 años.
Felipe, un señor de esos que nomás de verlo te dan ganas de platicar, es como todo buen cantinero, sabedor de todos los chismes y detalles del barrio y de sus parroquianos, pero sobre todo generoso para compartirlos.
¿Y saben por qué? las cantinas tienen esa gracia, se forma como una cofradía, y así vas preguntando por mengano y zutano, y a su vez te enteras de quién se murió, quien se quedó en bancarrota, si perengano cambio de trabajo y ¡bueno!, hasta quién cambio de estatus civil.
¡Agradecí que tuviera Tecate roja… Y de cristal!, Helada es exquisita. En esas estábamos platicando, que la cantina era casi centenaria porque en aquellos ayeres solo la Carta Blanca era dueña de todos los permisos, hasta que entró la Corona a la competencia; luego recordamos a “Toto”, un gran amigo guitarrista: Crescencio Lucio Malacara, a quien la Orquesta Sinfónica le acaba de hacer un homenaje aprovechando que el programa estaba dedicado a la memoria de la obra de Chava Flores, el cantor del pueblo.
La cantina Guadalajara es pequeña, pero acogedora lo digo de manera literal y no puedo evitar sonreír, porque muchas parejas encuentran aquí un nidito de amor ideal para beber y darse calorcito.
Esta cantina tuvo un cantinero que muchos habrán de recordar porque se parecía mucho al famoso Charles Bronson, le decían “Chicho” y ya está retirado después de atender la barra por una veintena de años.
Entre tanta anécdota, el rato pasa fácil y ameno… el Guadalajara sin duda es ideal para disfrutar de unas canciones de Chava Flores, como aquella de: “a qué le tiras cuando sueñas mexicano…” y soñando, soñando me imaginé clarito los “15 años de Espergencia” en este musical barrio.











