Los mexicanos tenemos en nuestro ADN un gusto y regusto por el chile como un condimento indispensable que llega a estar presente en el 90 por ciento de los platillos tradicionales de nuestra dieta.
San Luis Potosí si bien no lidera la producción de chile en el país, está considerado como el mejor de México, por su calidad, aroma sabor y picor; y esto se debe a la estructura química de la tierra donde se siembra.
Según datos de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, SLP es el cuarto productor de chile verde a nivel nacional, con una producción de más de 323 mil toneladas sembradas en una superficie de 24 mil hectáreas, destacando el Valle de Arista y Villa de Reyes.
El chile mexicano es uno de los condimentos más versátiles, de los cuales se cultivan aproximadamente 50 variedades en nuestro país, siendo el jalapeño el más consumido, y el habanero la variedad más picante, que por cierto cuenta con denominación de origen en su producción en la península maya.
Una de las grandes ventajas del chile mexicano es su versatilidad pues cuando están en su punto pueden consumirse al igual que al secarse cambiando de nombre y variedad; así el jalapeño se convierte en chipotle, la chilaca en chile pasilla, el manzano bolo en cascabel, el serrano en chile seco, el Anaheim en colorado, el mirasol en guajillo, y el chile poblano en chile ancho por mencionar algunos.

Otro de los atractivos del chile, es el colorido y brillantez que producen un gozo a la vista en plazas y mercados, púes los podemos encontrar en verdes brillantes y al madurar cambiar a intensos amarillos, anaranjados o rojos.
Ahora bien, porque produce tanto placer a los sentidos el chile en la dieta del mexicano se debe principalmente a la liberación de dopaminas, además cuenta con muchas propiedades para la salud como ser rico en vitamina A y C, en betacarotenos, así una buena salsa siempre ayuda a la buena digestión y la función de la vesícula biliar, por si fuera poco, carece de grasa alguna y colesterol.
La regla básica para conocedores es que entre más pequeño el chile, más picor, así que hagamos honores a nuestra gastronomía y consumamos chile mexicano, ya sea fresco como el serrano que se puede comer crudo, asado, frito o los chiles secos guisados en adobos, caldillos y los diferentes moles a lo largo y ancho de la gastronomía nacional.










